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Una breve reflexión sobre la película “Intocables”

Con la película “Intocables” (2012) iniciamos el ciclo de cine-debate de “Trasferencias” de este año 2013. Hemos puesto en plural porque quisimos abordar el tema no sólo desde la clínica psicoanalítica sino también como un fenómeno universal que se da en los distintos vínculos de nuestra vida.
Esta película habla de la relación entre un hombre tetrapléjico y su enfermero. A través del “encuentro” entre estas dos personas se puede ver cómo una relación significativa es generadora de cambios, y cómo cada uno va identificándose con aspectos del otro e incorporándolos dentro de sí mismo. Philippe, el enfermo, recupera a través de Driss su parte motriz, y vuelve a conectarse con aquello que le daba placer y lo que le ponía en movimiento. Driss, por su parte, va tomando la parte pensante de Philippe, y empieza a reflexionar más, dejando su actitud impulsiva y frenética.
A largo de la película se puede entender cómo cada personaje venía con una historia diferente de sufrimientos y de pérdidas. Fue la apertura y la escucha mutua, una mirada libre de prejuicios y preconceptos tanto de parte de Driss como de Philippe, (como lo debería tener un analista en el análisis con sus pacientes), lo que permitió una conexión profunda entre ambos, y es lo que dio la posibilidad de que dos personas aparentemente “intocables” por su bagaje histórico, cultural y económico logran “tocarse” y “acercarse” tanto el uno al otro.
El enfermero, a través de su trabajo como cuidador (bañar, cambiar, dar de comer) logra brindar a Philippe una contención y un sostén emocional que le devuelve su vitalidad y su sentido a la vida. Por su parte, para el enfermero, la posibilidad de tener un trabajo digno y las necesidades básicas cubiertas, le permiten mostrar su creatividad, su lado humano y sensible. Por lo tanto, podemos decir que de maneras distintas ambos cuidan uno del otro y a través de ese cuidado cada uno sale diferente, distinto y reparado.
Cierro este breve ensayo con una frase de Winnicott que dice: “cuidar es curar”.  Y me pregunto: ¿hay alguna otra forma de curar (el dolor) que no sea a través de un cuidado?

                                                                      José Enrique Galeano
                                                                           Candidato APdeA
                                                                                 Mayo 2013